Antes que nada, les ruego se entienda esta entrada como una intención de compartirles mi punto de vista meramente personal, unilateral y con sesgo de independencia, respecto de la discapacidad y cómo se vive.

Hace ya más de 21 años que vivo sin una pierna, pero la verdad es que no me doy cuenta.

Por desfortuna, a la edad de 9 años, perdí mi pierna a causa de una negligencia médica. Razón por la cual llevo aproximadamente 21 años 2 meses 25 días y seguramente algunas horas haciendo uso de una prótesis de pie. Las posibilidades que me ha dado de integrarme en el total sentido de la palabra, entiéndase a la sociedad, como ser humano, como trabajador, profesionista, licenciado, atleta profesional, etc. Han sido infinitas… y «es que» nunca me he sentido discapacitado.  Por supuesto que no es una burla sino un comentario justificado de mi sentir. Haber tenido la oportunidad de ser dotado con una pierna (entiéndase prótesis) desde el momento inmediato después de haber regresado a la consciencia luego del accidente que me cambió la vida, ha sido creo yo la más valiosa aportación a mi desarrollo como persona con discapacidad. 

Dos veces en estos 21 años he sufrido la discapacidad, la primera, cuando por causas desconocidas, apareció una bola dentro de mi muñón, tan dolorosa que evitaba siquiera la posibilidad de poder usar mi pierna, lo cual me obligó a llevar muletas al menos 2 semanas mientras me transportaba a la escuela.  La segunda cuando de hace algunos meses a hoy el pie que uso ha mostrado grandes señales de desgaste, y de repente se vuelve complicado (para la mente) tener la confianza de abusar del pie de la manera en la que lo he hecho durante toda la vida.  Algo así como cargar, correr, subir escaleras, ir al gimnasio, levantar pesas, etc…

Si una opinión puedo dar sobre la discapacidad desde mi experiencia … Es que la discapacidad se sufre cuando no se tienen los medios para sobrepasar las limitaciones que la misma genera. Cuando la persona que requiere de una herramienta para sobrepasar su discapacidad no puede tener acceso a ella… y no solamente son los aparatos ortopédicos, es el tratamiento médico adecuado, el soporte emocional profesional, la silla de ruedas adecuada a la persona (no adecuando la persona a la silla, sino la silla a la persona) es entonces cuando la discapacidad se sufre.

Bonito mundo sería aquel donde la tecnología diera para y fuera accesible para superar aquellas limitaciones físicas, emocionales, psicológicas, o neurológicas que en veces nos discapacitan. 

                                                                                                                                                                           Enrique Guerrero.